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01 ago
ON Madrid

30/04/2010
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No es lo mismo cuidarse a los 20 o a los 30 que a los 40 y en adelante.

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Armando Del Río

Fecha de nacimiento: 6 de febrero de 1970
De actualidad por: protagonizar la serie "Gran Reserva"

Abordamos al actor Armando del Río en un momento crítico: acaba de sobrepasar hace nada la barrera de los cuarenta años, un momento idóneo en el que parece inevitable hacer balance profesional y personal. Él es el mayor en esta terna de belleza, pero al contrario de lo que se podría pensar, sus recién estrenadas cuatro décadas le pesan más bien poco. ¿Dónde queda, entonces, la temida crisis de los cuarenta? "Yo noté más la crisis a los treinta que ahora, al menos mentalmente. A nivel físico no noto mucho cambio. Eso sí, me he hecho el chequeo médico de rigor para ver si está todo en su sitio", bromea, pero por lo demás, el actor se aplica eso de que ‘los cuarenta son los nuevos treinta'. "Ahora hay gente con cuarenta que aún no ha hecho cosas que debería haber hecho a los veinticinco o a los treinta, como puede ser independizarse. Se nota que las cosas han cambiado y que la gente más joven, por falta de dinero o lo que sea, no puede hacer ciertas cosas que yo sí hice a su edad". Hace quince años, Armando del Río era un nombre recurrente cada vez que se mencionaba eso del ‘relevo del cine español', sobre todo a raíz de darse a conocer con Historias del Kronen. "En ese sentido me entra mucha añoranza. Supuso un pistoletazo de salida y no he dejado de currar nunca en esta profesión, más o menos dentro de unos límites, pero se echa de menos eso de tener grandes expectativas porque el tiempo te va poniendo en tu sitio", comenta. "He tenido muy pocos parones, pero también tengo que decir que hace más de tres años que no hago cine". En la contra está la tele, donde las dos últimas pruebas que hizo como actor le permitieron hacerse con un papel en Sin tetas no hay paraíso primero, y en la recién estrenada Gran reserva después. "Un cien por cien de acierto en la tele no está mal, pero el cine sigue siendo esa asignatura pendiente, aunque en la tele estoy muy cómodo porque hacía mucho tiempo que no curraba tan a gusto como con el equipo de Gran reserva". Y por si acaso, el actor ha sabido cubrirse las espaldas diversificando su carrera. Comenzó estudiando guión y dirección en una escuela de cine de Madrid y, aunque terminara dedicándose de pleno a la interpretación, no ha renunciado a su vocación de escribir y dirigir. "De momento solo he firmado un cortometraje, pero estoy de lleno con una obra de teatro que escribí hace tiempo y que empezaré a ensayar en septiembre".

En su caso -y al contrario de lo que sucede con la mayoría de intérpretes femeninas-, el miedo a envejecer no le preocupa en exceso porque "ahora es cuando me empiezan a llegar los papeles interesantes. Los que he hecho hasta el momento no dejaban de ser todos un poco lo mismo, y ahora espero terminar siendo un actor de carácter, que es lo que más me gusta". A eso quizá ayuden los achaques propios de la década de los cuarenta, cuando la piel se vuelve más fina y, aunque sea más gruesa que la de las mujeres, envejece más bruscamente. A su edad ya hay que empezar a preocuparse por las arrugas, la falta de tensión y la papada incipiente, aspectos que Armando del Río no obvia. Para empezar, y aunque reconoce que en el pasado suspendía en materia de cuidados de belleza, ha cambiado su gama de productos por otra menos grasa, "desde el jabón a las cremas", apunta. "Todas las semanas intento aplicarme un poco de Nivea Anti-Age y, para cuando hace sol, tomar precauciones tanto antes como después de la exposición". Cuando está en los rodajes no desaprovecha la ocasión para pedir recomendaciones a los chicos de maquillaje y peluquería. "Sobre todo para el cabello, que lo tengo muy rebelde y necesito darle algún producto tipo cera de acabado para terminar de moldearlo". Otro aspecto que se ha forzado a cuidar, sobre todo ahora que tiene novia, es el referente a la dieta, aunque no se salva de ciertos excesos de vez en cuando. "Eso sí, me he apuntado al gimnasio y, aunque hace dos semana que no voy, no quisiera terminar como el típico cliente que lo usa como una ONG", bromea. "Mi problema es que acudo mucho cuando me noto flojo hasta que llego a un nivel en el que me vuelvo a ver bien. Entonces lo vuelvo a dejar, pero cada vez tengo que ir más a menudo, que con los años la tripa no perdona". A lo que Armando del Río no renuncia, sin embargo, es a los tratamientos de belleza cuando se escapa de viaje a un terreno que posee en Guadalajara cerca de unos baños termales. "Sobre todo por el placer físico que experimentas con un masaje y un buen baño".

A Armando no parece importarle que, de un tiempo a esta parte, los directores de casting en España hayan vuelto a retomar el paradigma del actor guapo, fornido y joven aunque inexperto, en detrimento de los intérpretes de su generación. "La belleza parece que se marchita más rápidamente frente a una cámara, y por eso los que más trabajan ahora son chicos de veintipocos años", dice sin lamentarse. "En España se carece de una generación de actores atractivos que sobrepasan los cuarenta o cincuenta y que, por el contrario, sí puede verse en Hollywood con, por ejemplo, George Clooney, Clive Owen o Viggo Mortensen. Sí que los hay de treinta y pocos, pero la franja de edad cada vez baja más".

 
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